Editorial

La Misericordia, ni toros ni autoridad

Estamos donde estábamos. O peor. La Misericordia, lejos de mejorar como una plaza de primera categoría, incide en todos los males que arrastraba de etapas anteriores. La pasada feria del Pilar es el ejemplo claro de un coso sin rumbo, totalmente abandonado por parte de su propiedad, la Diputación Provincial de Zaragoza, y con tantas cosas por poner en su sitio que hace de la plaza de la capital aragonesa un barco a la deriva.
El toro es quizás el mayor problema. El fiasco continuo en el toro que finalmente sale por chiqueros en nuestra plaza dista mucho de la historia y la tradición que merece Zaragoza. El baile de corrales constante, la desigualdad en el ganado que se lidia, el anuncio de corridas que ya dan una previsión clara de problemas, y todo sin entrar a valorar el juego que posteriormente ofrece el ganado en la plaza.
Todo, además, tiene su origen, o su fin, en la autoridad, en una falta de criterio a veces escandaloso con dos equipos presidenciales que son la noche y el día, tanto en las operaciones de reconocimiento y aprobación o rechazo en los corrales como en el devenir del espectáculo por la tarde desde el palco.
Una plaza de primera categoría no puede estar al albur de una presidencia que intenta imponer unos criterios acordes con la seriedad e integridad que avala al coso de La Misericordia, frente a otros días con corridas del todo vale, en las que se aprueban astados impropios, no ya para Zaragoza, si no para cualquier plaza de inferior clasificación administrativa. Eso, por no hablar de los apabullantes y desconcertantes diferencias de juicio y método a la hora de dirigir cada festejo, desde que el toro salta a la plaza hasta la decisión final de premiar la actuación de un torero. Del rigor a una plaza de talanqueras.
La Misericordia mantiene los mismos vicios que en años anteriores. Nada ha cambiado, si acaso a peor. Tras un espinoso y polémico proceso de adjudicación del coso zaragozano, sumido en denuncias, recursos y sentencias judiciales, la nueva empresa presentó una feria con dos carteles que concitaban todo el intentes, basados en la presencia de Morante de la Puebla. Las localidades se agotaron sin que la mayoría se percatara del fiasco ganadero que se intuía. La corrida de García Jiménez fue remendada y vuelta a remendar y solo la cesión final de la presidencia dio luz verde al festejo, y la siguiente, con seis toros, sin sorteo y sin tener carácter de corrida concurso de ganaderías, todavía fue peor. Volviendo al criterio presidencia, toros aprobados sin problemas y un saldo indecoroso en la plaza, en donde las broncas se sucedieron en tarde para olvidar, o para reflexionar.
Todo bajo el visto bueno de la Diputación Provincial, que si bien quedó sin capacidad de acción tras conceder la gestión de la plaza en una pura subasta sin otro condicionante que el canon a pagar, sí que medió con la empresa para que se mantuvieran las entradas a las peñas para las vaquillas o la invitación a todos los alcaldes de la provincia, y quedó callada con la desproporcionada subida de precios de las localidades, disparadas hasta el 40 por ciento. Eso sí, aprovechando cualquier oportunidad para declarar que estábamos ante la mejor feria del Pilar de décadas.
Estamos donde estábamos. Ante la espera de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón sobre los recursos a la subasta, pues no olvidemos que la feria se pudo dar gracias a unas medidas cautelares. Ahí estamos. O peor.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Cookies estrictamente necesarias

Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.

Cookies de terceros

Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.

Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.

Cookies adicionales

Esta web utiliza las siguientes cookies adicionales:

(Lista aquí las cookies que estás utilizando en la web.)